Daniel Madariaga Barrillado, experto en sustentabilidad, aseguró que el sargazo dejó de ser únicamente un problema ambiental para convertirse en una materia prima con amplias aplicaciones industriales y ecológicas en México.
El especialista explicó que esta macroalga, que durante años afectó las costas del Caribe mexicano, hoy se utiliza como fertilizante, combustible, alimento animal, insumo textil y, principalmente, como material para construcciones sustentables.
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Daniel Madariaga destacó que los bloques de sargazo tienen una resistencia de hasta 120 kilos y una durabilidad de 120 años.
Madariaga Barrillado señaló que investigadores, universidades, biólogos y ecologistas de México, Japón y otros países estudiaron las propiedades del sargazo y descubrieron que posee características ideales para proyectos de largo plazo con beneficios ambientales y económicos.
Uno de los usos más relevantes es la fabricación de bloques o ladrillos ecológicos para viviendas y hoteles. De acuerdo con el especialista, una construcción de aproximadamente 40 metros cuadrados requiere hasta 20 toneladas de sargazo y cerca de 2 mil 150 bloques elaborados con esta alga marina.
Además del impacto ambiental positivo, el aprovechamiento del sargazo permitiría reducir hasta en 50 por ciento los costos de construcción, convirtiéndose en un modelo replicable en entidades como Durango, Estado de México y Zacatecas.
Madariaga destacó que estudios de la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente de Quintana Roo determinaron que los bloques de sargazo tienen una resistencia de entre 75 y 120 kilos y una durabilidad de hasta 120 años.
Actualmente, playas y destinos turísticos como Tulum, Cozumel, Playa del Carmen, Akumal, Puerto Morelos y Mahahual ya registran proyectos de viviendas y hoteles elaborados con este innovador material sustentable.
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