Max, el perro que recibió un disparo al intentar defender a su dueño durante una riña en Valle de Chalco, Estado de México, murió después de permanecer cerca de 24 horas bajo atención veterinaria.
Su caso provocó una ola de indignación en redes sociales y reavivó el debate sobre el maltrato animal y las sanciones contra quienes ejercen violencia hacia los animales.
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Durante el altercado, Max intervino para proteger a su dueño.
La asociación civil Unidos para Ayudar «Seres sin Voz» informó que el can permaneció internado en una clínica veterinaria de la Ciudad de México.
Aunque inicialmente presentó estabilidad, su estado de salud empeoró por un sangrado profundo derivado de la herida de bala y finalmente falleció.
Los hechos ocurrieron en la colonia La Concepción. De acuerdo con los primeros reportes, el conflicto comenzó cuando un hombre presuntamente estacionó su motocicleta frente a la vivienda del dueño de Max. El propietario le pidió mover el vehículo porque necesitaba utilizar el espacio, lo que derivó en una discusión.
Durante el altercado, Max intervino para proteger a su dueño. En ese momento, el presunto agresor habría disparado contra el animal, causándole lesiones que resultaron mortales.
Las autoridades trasladaron al hombre señalado como responsable al Centro Penitenciario y de Reinserción Social de Huitzilzingo, en Chalco.
Un juez definirá su situación jurídica conforme avancen las investigaciones iniciadas por la Fiscalía General de Justicia del Estado de México.
La legislación mexiquense reconoce a los animales como seres sintientes y sanciona los actos que les provoquen dolor, lesiones o la muerte.
En 2024, la Propaem atendió mil 914 denuncias por maltrato animal y realizó 828 inspecciones relacionadas con la protección de la fauna.
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