Santa María Zolotepec, en el municipio de Xonacatlán, vivió este 7 de abril una jornada marcada por el dolor y la despedida, al sepultar a cuatro de las seis víctimas mortales del accidente carretero ocurrido en el Viaducto Diamante, en Guerrero.
Familiares, amigos y vecinos acompañaron el cortejo fúnebre que partió alrededor de las 13:00 horas desde el domicilio de Antonio, padre de la familia afectada y comerciante de la localidad.
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La tragedia deja una profunda herida en Xonacatlán.
Entre coronas, flores e incienso de copal, la comunidad rindió homenaje a los fallecidos, cuyas vidas quedaron truncadas antes de llegar a su destino vacacional en Acapulco.
Durante el recorrido, que se extendió por aproximadamente una hora, los ataúdes avanzaron por las calles del pueblo entre aplausos y muestras de cariño.
La música también acompañó el duelo: canciones como “A mi manera” y “El Rey” resonaron mientras las lágrimas corrían entre los asistentes.
Dos de las víctimas, Víctor Antonio y Saúl Ángel, recibieron un homenaje especial por parte de sus compañeros del Club Zacatepec, equipo de fútbol al que pertenecían.
Sus féretros fueron adornados con playeras y gorras del equipo, símbolo del afecto y reconocimiento de su comunidad deportiva.
En la iglesia de Santa María Zolotepec se celebró una misa en su honor. El sacerdote pidió por el eterno descanso de los fallecidos y por la fortaleza de sus seres queridos, reconociendo la dificultad de afrontar una pérdida tan repentina.
Mientras tanto, siete integrantes de la familia permanecen hospitalizados en Toluca; una menor de edad se reporta grave, aunque estable.
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