Daniel Madariaga afirmó que la transición hacia los biomateriales representa una oportunidad para transformar la industria de la moda y reducir de forma significativa su impacto ambiental.
El especialista señaló que la innovación en materiales sostenibles permitirá disminuir la dependencia de los combustibles fósiles, aprovechar residuos agrícolas y avanzar hacia un modelo de economía circular que responda a los retos del cambio climático.
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Daniel Madariaga señaló que la innovación en materiales sostenibles permitirá disminuir la dependencia de los combustibles fósiles.
Madariaga explicó que el sector de la moda enfrenta una presión creciente para reducir sus emisiones contaminantes.
Citó que, de acuerdo con el informe Fashion on Climate de McKinsey & Co., la industria generó 2 mil 100 millones de toneladas métricas de gases de efecto invernadero en 2018, equivalentes al 4% de las emisiones globales.
Además, recordó que la producción de materias primas concentra hasta dos tercios de la huella de carbono de una marca.
«Los biomateriales no solo ofrecen una alternativa a los materiales derivados del petróleo, también permiten aprovechar recursos que antes se consideraban residuos y convertirlos en productos de alto valor para la industria textil», destacó.
El experto añadió que los biomateriales abarcan fibras naturales, materiales celulósicos regenerados, polímeros de origen biológico y nuevas soluciones desarrolladas mediante procesos biotecnológicos.
Entre ellos sobresalen fibras obtenidas de hojas de piña, alternativas al cuero elaboradas con residuos vegetales y materiales inspirados en la seda de araña.
Daniel Madariaga también advirtió que términos como «de base biológica», «biodegradable» y «compostable» no son equivalentes, por lo que consumidores y empresas deben conocer sus diferencias antes de evaluar la sostenibilidad de un producto.
Finalmente, sostuvo que materiales como el algodón producido con prácticas responsables, el lino, el cáñamo y las fibras derivadas de quitina y quitosano contribuirán a construir una industria textil más eficiente, con menor consumo de agua, energía y productos químicos, sin sacrificar calidad, resistencia ni durabilidad.
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