Claudia Gómez Godoy, encargada del proyecto de restauración del río Lerma-Santiago, anunció un ambicioso plan de monitoreo en 96 puntos a lo largo del afluente, con el objetivo de realizar un balance hídrico y estudiar la relación entre la salud de las comunidades y el estado del río.
La cuenca del Lerma-Santiago, que recorre 1,360 kilómetros desde Almoloya del Río, Estado de México, hasta Nayarit, atraviesa entidades como Querétaro, Guanajuato, Michoacán, Jalisco, e incluso recibe aportaciones de Zacatecas y Aguascalientes, por lo que representa una de las más extensas e importantes del país.
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El rio Lerma es uno de los más extensos e importantes del país.
Gómez Godoy explicó que en los últimos años se ha reducido considerablemente el monitoreo de la calidad del agua por parte de instituciones como la Conagua y la CAEM.
Por ello, el nuevo plan no solo contempla recuperar ese monitoreo, sino también sumar la medición de la cantidad de agua disponible, para conocer con precisión los volúmenes extraídos y concesionados, incluyendo los destinados a la Ciudad de México y al riego agrícola.
Además, se realizarán estudios epidemiológicos para evaluar la relación entre la calidad del agua y la salud de las comunidades cercanas, abarcando también el análisis del aire.
Las acciones se ejecutarán durante el resto de 2025 y a lo largo de 2026, en el tramo entre Almoloya del Río y la presa José Antonio Álzate, en Almoloya de Juárez.
El proyecto incluye la participación de las comunidades y se enfoca en la justicia ambiental y los derechos humanos. “Uno de los principales retos es mejorar la gobernanza y coordinar a los distintos niveles de gobierno”, subrayó.
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